Me estoy adelantando, lo sé. Creo que son las ganas que tengo de ver el mejor baloncesto del mundo en mi país. Habrá que esperar a que en Ginebra digan este fin de semana el nombre de España como organizadora del Mundial 2014, pero mientras me permito el lujo de soñar.
Para empezar, que la FEB haya elegido Bilbao como una de las sedes “me llena de orgullo y satisfacción” -como dicen todos los cargos oficiales en cada evento que se inaugura-. Y es cierto. Que Bilbao, una ciudad que ha estado la mayor parte de la década de los 90 y los inicios de 2000 sin baloncesto de elite, con la gran afición que hay en esta ciudad y en toda Bizkaia por el basket, ha sido una lástima. Ahora, que vuelva a estar en primera línea es gracias al Bilbao Basket. Este club ha demostrado que somos capaces de organizar eventos como la Supercopa de la ACB, batir el récord de asistencia a un partido de ACB y en 2010 llegará la Copa del Rey donde seguro que volvemos a estar a la altura.
El salto de calidad hacia el panorama internacional es el Mundial. Las Federaciones Vizcaína y Vasca han apostado fuerte y, cómo no, la Española la que más. El último recuerdo de ese calibre que guardo en Bilbao es el Preolímpico de Baloncesto que se disputó en La Casilla en 1992. Ya ha llovido bastante desde entonces –sobre todo este invierno que ha sido especialmente lluvioso-.
Mirando a futuro, el Mundial 2014 supone un espaldarazo definitivo al baloncesto en España y en Bilbao-Bizkaia. Entonces los detalles serán fundamentales y la implicación de toda la sociedad debe de ser total y desde el primer momento, cuando se aterriza en el aeropuerto. Me explico. El Mundial 2010 se jugará en Turquía y precisamente llegando con la selección absoluta femenina el pasado jueves a disputar un Torneo en Estambul la primera impresión que nos llevamos fue la de una señora que nos gritaba como loca al otro lado del cristal de la oficina de los visados porque no nos quería cobrar los 15 euros de la visa con un billete de 50. Esa fue la bienvenida que tuvimos en Estambul y si yo llegara como aficionada a ver el Mundial 2010 y me encontrara con esta funcionaria dándome esa particular bienvenida me empezaría a crear una imagen un tanto negativa de la ciudad.
Tan sólo confío en que en los aeropuertos de nuestras sedes haya gentes más amables para recibir a los aficionados que acudirán al M2014 de España porque Turquía de momento lo tiene como asignatura pendiente para 2010.
viernes, 22 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
‘I will survive’
Es increíble hasta dónde llegan las relaciones humanas que genera el baloncesto, sin ir más lejos, hay un “superviviente” en Honduras que envía saludos habitualmente a una miembro de la selección española femenina. Reconozco haber dudado de la veracidad de dicho hecho pero finalmente me he tenido que rendir a la evidencia.
Luego explico más y mejor este hecho, pero lo primero que quiero hacer es indignarme ante el comentario de uno de los colaboradores de esos programas en los que se comentan las desventuras de estos náufragos. Alguno de ellos señaló en los primeros días que no entendía qué méritos había hecho Santi para estar en este concurso. En primer lugar, y por los participantes que veo que aparecen, no entiendo que haya que hacer ningún mérito especial para concursar, por otro lado, cuestiones como ser campeón de Liga y Copa o vestir la camiseta de España en 16 ocasiones me parecen cuestiones importantes a destacar como para tener “derecho” a participar en este ‘reality’.
Pero más allá de su participación en el concurso, el ala-pívot catalán (me resisto a poner el prefijo de ‘ex’ porque cuando uno ha jugado, aún después de retirarse, sigue siendo base, alero o pívot) no hace más que seguir la brecha que marcó Fran Murcia cuando entró a formar parte del elenco de concursantes de ‘La Granja’. En aquella ocasión Fran no se cortó en llevar una camiseta en la que ponía “Kaixo ACB” del Bilbao Basket cuando éste ascendió a la máxima categoría del baloncesto español. Ahora lo único que le puedo “reprochar” a Santi es que no “venda baloncesto” o es que igual nadie se lo propuso…
Más allá de eso, lo que está claro es que Santi Abad es un fiel amigo y que mantiene una amistad con una miembro de la selección española femenina. En las galas, durante las nominaciones casi siempre tiene palabras para…¡la entrenadora ayudante de España, Susana García! Las mentes calenturientas y colaboradores de TV que quieran ver algo más allá de dicha relación de amistad van de cráneo porque los saludos son extensivos a su marido e hijos, aunque hablaré con Susana a ver si se quiere hacer un par de programitas de televisión…
Luego explico más y mejor este hecho, pero lo primero que quiero hacer es indignarme ante el comentario de uno de los colaboradores de esos programas en los que se comentan las desventuras de estos náufragos. Alguno de ellos señaló en los primeros días que no entendía qué méritos había hecho Santi para estar en este concurso. En primer lugar, y por los participantes que veo que aparecen, no entiendo que haya que hacer ningún mérito especial para concursar, por otro lado, cuestiones como ser campeón de Liga y Copa o vestir la camiseta de España en 16 ocasiones me parecen cuestiones importantes a destacar como para tener “derecho” a participar en este ‘reality’.
Pero más allá de su participación en el concurso, el ala-pívot catalán (me resisto a poner el prefijo de ‘ex’ porque cuando uno ha jugado, aún después de retirarse, sigue siendo base, alero o pívot) no hace más que seguir la brecha que marcó Fran Murcia cuando entró a formar parte del elenco de concursantes de ‘La Granja’. En aquella ocasión Fran no se cortó en llevar una camiseta en la que ponía “Kaixo ACB” del Bilbao Basket cuando éste ascendió a la máxima categoría del baloncesto español. Ahora lo único que le puedo “reprochar” a Santi es que no “venda baloncesto” o es que igual nadie se lo propuso…
Más allá de eso, lo que está claro es que Santi Abad es un fiel amigo y que mantiene una amistad con una miembro de la selección española femenina. En las galas, durante las nominaciones casi siempre tiene palabras para…¡la entrenadora ayudante de España, Susana García! Las mentes calenturientas y colaboradores de TV que quieran ver algo más allá de dicha relación de amistad van de cráneo porque los saludos son extensivos a su marido e hijos, aunque hablaré con Susana a ver si se quiere hacer un par de programitas de televisión…
martes, 28 de abril de 2009
Las 15 elegidas
Este lunes Evaristo Pérez ha dado la lista de 15 preseleccionadas para el Eurobasket de Letonia y con la trayectoria que llevamos eso se puede traducir para las jugadoras como casi igual a tener una medalla más en la vitrina. Por lo tanto de esas 15 elegidas, me lanzo a la piscina sin flotador y digo que 12 de ellas tendrán una medalla allá por el 21 de junio (ojalá no me acabe hundiendo).
Pero esta afirmación no significa que he caído en mis raíces más profundas de bilbaína (tenemos fama de ser fanfarrones), si no que es mi más sincera convicción a mes y medio vista del Eurobasket. Pero no os confundáis, de la misma forma que afirmo que tocaremos metal también considero que el camino no va a ser nada sencillo. En Letonia hay selecciones muy potentes y como siempre el cruce de cuartos de final se antoja clave. Además, no olvidemos que para mí España es capaz de ganarle a Rusia o a otro ‘gallito’ en cualquier momento y sufrir o caer ante un rival, en teoría inferior.
Pero en esta ocasión no quiero ser yo la que tenga la palabra, quiero cedérosla a vosotr@s, que digáis, siempre con respeto y argumentando, lo que os parece la convocatoria, las opciones de España en este Eurobasket, los piscinazos que me pego...
Pero esta afirmación no significa que he caído en mis raíces más profundas de bilbaína (tenemos fama de ser fanfarrones), si no que es mi más sincera convicción a mes y medio vista del Eurobasket. Pero no os confundáis, de la misma forma que afirmo que tocaremos metal también considero que el camino no va a ser nada sencillo. En Letonia hay selecciones muy potentes y como siempre el cruce de cuartos de final se antoja clave. Además, no olvidemos que para mí España es capaz de ganarle a Rusia o a otro ‘gallito’ en cualquier momento y sufrir o caer ante un rival, en teoría inferior.
Pero en esta ocasión no quiero ser yo la que tenga la palabra, quiero cedérosla a vosotr@s, que digáis, siempre con respeto y argumentando, lo que os parece la convocatoria, las opciones de España en este Eurobasket, los piscinazos que me pego...
jueves, 9 de abril de 2009
“La madonna no capito niente”
A lo largo de la vida hay frases que no se olvidan, y en mi caso son muy pocas porque tengo una memoria horrorosa para recordar dichos, fechas, nombres… El caso es que en una de mis primeras experiencias vitales como mochilera decidí como destino Italia, país que me recorrí parcialmente en interrail, y en mi prácticamente nulo conocimiento del idioma, la forma de hacerme entender era un lamentable lenguaje de signos. A veces funcionaba, pero muy pocas. Un día le pregunté a una señora mayor algo sobre de dónde salían unos autobuses, ante su respuesta mi cara debía de ser de circunstancia y le volvía a realizar la misma cuestión, la mujer aburrida e indignada al final me dijo algo como: “Ma la madonna no capito niente”, que debe ser algo así como “esta chica no entiende nada”, aunque por su entonación quería expresar algo así como “¡Será torpe la tía que no se entera de la misa la media sobre lo que le estoy diciendo!”.
Desde entonces, por fortuna he podido regresar en dos ocasiones más a Italia, y por suerte no encontrarme con esta señora. La segunda vez fue para vivir el Eurobasket femenino de primera mano y la tercera, y de momento última, ha sido la Eurocup en Turín. La experiencia, cómo no, ha sido excepcional, entre otras cosas porque después de muchos partidos, he podido asistir a una competición como una aficionada más, no como una periodista. Me he podido poner la camiseta de mi equipo, el iurbentia Bilbao Basket, ser totalmente subjetiva y aplaudir y saltar con cada canasta de los míos.
Pero tras vivir esta Eurocup ahora soy yo la que asumo como propia la frase anterior: “La madonna non capito niente”. En la primera jornada dos de los favoritos se van para casa, el Dynamo de Moscú y la Benetton, el poderoso Khimki sufre para imponerse al Pamesa y el iurbentia hace de equipo experimentado ante un histórico de Europa como el KK Zadar. En semifinales empiezo a entender, el Lietuvos se mete en la final y el Khimki nos gana, pero sufriendo. Jorge Garbajosa se sale, pero Salgado que llevaba un solo tiro de campo anotado en esta Final Eight espera a los dos últimos minutos para enchufar tres triples y meterle el miedo en el cuerpo a los rusos. “No capito”.
Más ojiplática me quedo en la final cuando el Lietuvos le mete un parcial de 17-0 al todopoderoso Khimki y veo que Rimas Kurtinaitis se permitió, entre otros lujos, de para el tercer cuarto conseguir premiar a su plantilla encontrando el momento para que 11 de sus 12 jugadores tomaran parte en la final (¿esta filosofía no debería ser más de baloncesto de formación?, ¿es compatible con el baloncesto de primer nivel?). “No capito”.
Como reflexión me quedo que precisamente esto es lo que hace grande al baloncesto, que no hay nada decidido hasta que suena la bocina final, que los contratos millonarios no aseguran títulos, que todo puede pasar en una cancha de baloncesto y que, –permitirme la licencia- pese a que el iurbentia perdió en semifinales, el conjunto bilbaíno ha sido, después del Lietuvos, el otro gran ganador de esta Eurocup.
Desde entonces, por fortuna he podido regresar en dos ocasiones más a Italia, y por suerte no encontrarme con esta señora. La segunda vez fue para vivir el Eurobasket femenino de primera mano y la tercera, y de momento última, ha sido la Eurocup en Turín. La experiencia, cómo no, ha sido excepcional, entre otras cosas porque después de muchos partidos, he podido asistir a una competición como una aficionada más, no como una periodista. Me he podido poner la camiseta de mi equipo, el iurbentia Bilbao Basket, ser totalmente subjetiva y aplaudir y saltar con cada canasta de los míos.
Pero tras vivir esta Eurocup ahora soy yo la que asumo como propia la frase anterior: “La madonna non capito niente”. En la primera jornada dos de los favoritos se van para casa, el Dynamo de Moscú y la Benetton, el poderoso Khimki sufre para imponerse al Pamesa y el iurbentia hace de equipo experimentado ante un histórico de Europa como el KK Zadar. En semifinales empiezo a entender, el Lietuvos se mete en la final y el Khimki nos gana, pero sufriendo. Jorge Garbajosa se sale, pero Salgado que llevaba un solo tiro de campo anotado en esta Final Eight espera a los dos últimos minutos para enchufar tres triples y meterle el miedo en el cuerpo a los rusos. “No capito”.
Más ojiplática me quedo en la final cuando el Lietuvos le mete un parcial de 17-0 al todopoderoso Khimki y veo que Rimas Kurtinaitis se permitió, entre otros lujos, de para el tercer cuarto conseguir premiar a su plantilla encontrando el momento para que 11 de sus 12 jugadores tomaran parte en la final (¿esta filosofía no debería ser más de baloncesto de formación?, ¿es compatible con el baloncesto de primer nivel?). “No capito”.
Como reflexión me quedo que precisamente esto es lo que hace grande al baloncesto, que no hay nada decidido hasta que suena la bocina final, que los contratos millonarios no aseguran títulos, que todo puede pasar en una cancha de baloncesto y que, –permitirme la licencia- pese a que el iurbentia perdió en semifinales, el conjunto bilbaíno ha sido, después del Lietuvos, el otro gran ganador de esta Eurocup.
lunes, 16 de marzo de 2009
Amor ciego por el baloncesto
El baloncesto y la afición por el mismo siguen teniendo una capacidad de sorprenderme maravillosa. Ahora rescato la última experiencia vivida en la pasada edición de la Copa de la Reina donde hubo muchas situaciones destacables pero me quedo con una, la siguiente.
No voy a descubrir el magnífico seguimiento de la gente de Salamanca por el baloncesto femenino, donde probablemente cada persona tenga una historia interesante para contar sobre cómo se enganchó al mismo, pero de entre todas las personas del pabellón, había 4 que de verdad me llegaron al corazón. Hoy os hablo de tres de ellas.
Sentados en sillas, en un fondo, al lado de una de las canastas, un padre se colocaba en medio de sus dos hijos para disfrutar desde la primera jornada del mejor baloncesto femenino. Hasta aquí una familia más que acude a disfrutar de un gran evento. Lo destacable llega cuando me di cuenta que uno de los dos niños es ciego. Al principio no me percaté de ello hasta que un compañero fotógrafo me lo comentó. El padre iba “radiando”, como el mejor narrador radiofónico, lo que iba sucediendo en la cancha. Para ser más fiel a sus comentarios se hacía con las estadísticas del encuentro y así tenía a su hijo perfectamente informado de lo que sucedía en la pista.
El niño disfrutaba del ambiente y del baloncesto sin necesidad de ver cómo se desarrollaba cada jugada, su padre era sus ojos y el resto lo ponía él. Sinceramente me llegó al alma el amor que profesaba ese padre y sus hijos por el baloncesto.
Como queda de manifiesto ser invidente no impide disfrutar de un deporte de manera directa, es más, tampoco de narrarlo. Os explico. En mis años de universidad –qué lejanos quedan-, estudiando Periodismo, compartí pupitre con un invidente al que luego le he perdido la pista pero sé que durante varias temporadas estuvo comentando para una emisora de radio los encuentros del Athletic en San Mamés. No sé muy bien cómo lo hacía pero salvo los que le conocíamos nadie pensaba que era invidente.
Para mí todo esto demuestra que el amor por el deporte y el baloncesto sirven para superar barreras y que por favor no seamos nosotros los que las pongamos a gente con cualquier tipo de discapacidad.
No voy a descubrir el magnífico seguimiento de la gente de Salamanca por el baloncesto femenino, donde probablemente cada persona tenga una historia interesante para contar sobre cómo se enganchó al mismo, pero de entre todas las personas del pabellón, había 4 que de verdad me llegaron al corazón. Hoy os hablo de tres de ellas.
Sentados en sillas, en un fondo, al lado de una de las canastas, un padre se colocaba en medio de sus dos hijos para disfrutar desde la primera jornada del mejor baloncesto femenino. Hasta aquí una familia más que acude a disfrutar de un gran evento. Lo destacable llega cuando me di cuenta que uno de los dos niños es ciego. Al principio no me percaté de ello hasta que un compañero fotógrafo me lo comentó. El padre iba “radiando”, como el mejor narrador radiofónico, lo que iba sucediendo en la cancha. Para ser más fiel a sus comentarios se hacía con las estadísticas del encuentro y así tenía a su hijo perfectamente informado de lo que sucedía en la pista.
El niño disfrutaba del ambiente y del baloncesto sin necesidad de ver cómo se desarrollaba cada jugada, su padre era sus ojos y el resto lo ponía él. Sinceramente me llegó al alma el amor que profesaba ese padre y sus hijos por el baloncesto.
Como queda de manifiesto ser invidente no impide disfrutar de un deporte de manera directa, es más, tampoco de narrarlo. Os explico. En mis años de universidad –qué lejanos quedan-, estudiando Periodismo, compartí pupitre con un invidente al que luego le he perdido la pista pero sé que durante varias temporadas estuvo comentando para una emisora de radio los encuentros del Athletic en San Mamés. No sé muy bien cómo lo hacía pero salvo los que le conocíamos nadie pensaba que era invidente.
Para mí todo esto demuestra que el amor por el deporte y el baloncesto sirven para superar barreras y que por favor no seamos nosotros los que las pongamos a gente con cualquier tipo de discapacidad.
lunes, 16 de febrero de 2009
De cuándo unos padres dejan de ver jugar a basket a sus hijos
Este fin de semana, entre cancha y cancha de baloncesto a la que acudía a la carrera, me ha dado por reflexionar. La pregunta a modo de exclamación es la siguiente: ¡¿En qué momento dejan unos padres de ver jugar a baloncesto a sus hijos?!
Comencé el sábado a las 9,30 horas arbitrando y dirigiendo a un equipo de premini en el que los chavales están perfectamente respaldados por sus padres. A esa edad, los progenitores aún tienen que atarles bien las zapatillas, les traen la botellita de agua, les arropan para que no pasen frío y les dan el zumito al final del partido. Después arbitré otro partido de infantil femenino escolar en el que las niñas son unas princesitas para sus padres y obviamente el apoyo es total. Terminaba la mañana dirigiendo a mi equipo cadete femenino con un grupo de padres excepcional en el que están todos los fines de semana acompañando y animando a sus hijas, haciendo de mesas, taxistas y lo que haga falta para que las niñas continúen con la práctica deportiva.
A la tarde llegaban los equipos de seniors. En Primera Nacional y Autonómica masculina pude comprobar en algunos casos cómo tan sólo una decena de personas asistían como espectadores. Obviamente, ni si quiera los padres de los jugadores se daban cita en el pabellón. En algunos casos, sobre todo en el baloncesto masculino, las novias son las que sustituyen a los progenitores y algún que otro personaje que acaba de salir de la piscina y se queda a ver un cuarto.
Aunque parezca mentira aún me dio tiempo a pasarme por un par de partidos de Liga Femenina 2. En el primero de los casos me tomé mi tiempo para contar el público que había en las gradas y no me supuso una gran inversión, sirva decir que había más gente en la cancha (jugadoras, entrenadores, mesas, árbitro y estadísticas) que espectadores. Al tratarse de un equipo semiprofesional, en ocasiones, la falta de identificación con las jugadoras, a veces desconocidas o extranjeras, provoca, entre otras cosas, una visión desangelada de las gradas. Muy diferente era el panorama en el otro pabellón de LF2 al que acudí. Los aficionados sabían que su equipo se jugaba gran parte de las opciones de permanencia en el choque y llenaron el anfiteatro. Varias jugadoras de la casa y cierta identificación con el equipo favorecen que las categorías inferiores, aficionados en general y que familiares y amigos acudan a apoyar a las suyas.
Salvo ciertas excepciones, la incógnita sigue siendo la misma, ¿cuándo los padres dejan de acudir a ver jugar a sus hijos al baloncesto?, ¿el salto está entre juveniles y seniors?, ¿depende de la categoría en la que se juega?, ¿por qué algunos padres llevan en la grada la anotación de sus hijos?... Espero respuestas que me ayuden a aclararme las ideas.
PD: Yo he vuelto a ponerme las botas hace unas semanas en Primera Nacional en Gernika y los padres de esta gente merecen mención a parte. Viaje a Pamplona un domingo a la mañana, el grupo de cerca de 10 incondicionales nunca falla y después de cada partido los bocatas, los dulces y bebidas nunca faltan. ¡¡¿¿Así cómo se va una a retirar??!! Gracias
Comencé el sábado a las 9,30 horas arbitrando y dirigiendo a un equipo de premini en el que los chavales están perfectamente respaldados por sus padres. A esa edad, los progenitores aún tienen que atarles bien las zapatillas, les traen la botellita de agua, les arropan para que no pasen frío y les dan el zumito al final del partido. Después arbitré otro partido de infantil femenino escolar en el que las niñas son unas princesitas para sus padres y obviamente el apoyo es total. Terminaba la mañana dirigiendo a mi equipo cadete femenino con un grupo de padres excepcional en el que están todos los fines de semana acompañando y animando a sus hijas, haciendo de mesas, taxistas y lo que haga falta para que las niñas continúen con la práctica deportiva.
A la tarde llegaban los equipos de seniors. En Primera Nacional y Autonómica masculina pude comprobar en algunos casos cómo tan sólo una decena de personas asistían como espectadores. Obviamente, ni si quiera los padres de los jugadores se daban cita en el pabellón. En algunos casos, sobre todo en el baloncesto masculino, las novias son las que sustituyen a los progenitores y algún que otro personaje que acaba de salir de la piscina y se queda a ver un cuarto.
Aunque parezca mentira aún me dio tiempo a pasarme por un par de partidos de Liga Femenina 2. En el primero de los casos me tomé mi tiempo para contar el público que había en las gradas y no me supuso una gran inversión, sirva decir que había más gente en la cancha (jugadoras, entrenadores, mesas, árbitro y estadísticas) que espectadores. Al tratarse de un equipo semiprofesional, en ocasiones, la falta de identificación con las jugadoras, a veces desconocidas o extranjeras, provoca, entre otras cosas, una visión desangelada de las gradas. Muy diferente era el panorama en el otro pabellón de LF2 al que acudí. Los aficionados sabían que su equipo se jugaba gran parte de las opciones de permanencia en el choque y llenaron el anfiteatro. Varias jugadoras de la casa y cierta identificación con el equipo favorecen que las categorías inferiores, aficionados en general y que familiares y amigos acudan a apoyar a las suyas.
Salvo ciertas excepciones, la incógnita sigue siendo la misma, ¿cuándo los padres dejan de acudir a ver jugar a sus hijos al baloncesto?, ¿el salto está entre juveniles y seniors?, ¿depende de la categoría en la que se juega?, ¿por qué algunos padres llevan en la grada la anotación de sus hijos?... Espero respuestas que me ayuden a aclararme las ideas.
PD: Yo he vuelto a ponerme las botas hace unas semanas en Primera Nacional en Gernika y los padres de esta gente merecen mención a parte. Viaje a Pamplona un domingo a la mañana, el grupo de cerca de 10 incondicionales nunca falla y después de cada partido los bocatas, los dulces y bebidas nunca faltan. ¡¡¿¿Así cómo se va una a retirar??!! Gracias
lunes, 19 de enero de 2009
El ‘bombo’ de la Parker
Obviamente sorprendía a propios y extraños que Candace Parker no fichara por algún equipo de la liga rusa durante el invierno. A principios de año la estrella del baloncesto norteamericano y mundial nos ha desvelado el motivo, su embarazo. El responsable del ‘bombo’ de la Parker su novio Shelden Williams.
Tras mucho leer sobre el tema considero que esta decisión no es de alabar ni de criticar, sino que es una ‘encrucijada’ más a la que muchas mujeres nos tenemos que enfrentar a lo largo de nuestra vida, y por muy extraño que parezca lo que digo, en su situación es más fácil de tomar.
-¿Alguien cree que a Parker la rescindirán su contrato las Sparks por este motivo?
Tal vez no podría decir lo mismo una administrativa con un contrato a fin de obra…
-¿Alguien considera que tendrá dificultades para que una vez que tenga a su retoño disponga de una persona que se ocupe del mismo cuando tiene que entrenar o viajar con su equipo?
Probablemente el propio club le ponga de manera gratuita una ‘nany’ sobradamente preparada sin necesidad de tener que recurrir a las socorridas abuelas como hace cualquier cajera…
-¿Alguien duda de que tendrá los mejores médicos, todos los medios y el proceso de recuperación más adecuado para llegar a tiempo para comenzar la temporada en la WNBA?
Sin duda jugará en verano, tal vez no esté al cien por cien en las primeras semanas pero seguro que estará a un gran nivel. Me acuerdo de las mujeres que sin acabar la cuarentena se incorporan a sus trabajos por miedo a verse en la calle o por necesidad económica…
Es posible que algunos creáis que estoy haciendo demagogia, pero he revisado webs y comentarios al respecto y me molesta que o bien se alabe esta decisión o por el contrario se la critique. No me parece especialmente valiente porque tiene todas las facilidades para tomar esa decisión vital y, obviamente, no es en absoluto criticable. Tampoco nos viene de nuevo porque antes de ella ya lo hicieron Lisa Leslie, Tina Thompson o Elena Tornikidou y todas han tenido exitosas y longevas carreras.
Una amiga me comentó este verano cómo tuvo a sus cuatro hijos mientras compaginaba el baloncesto de alto nivel, se incorporó a los entrenamientos a las dos semanas de dar a luz y daba el pecho a las criaturas minutos antes de entrenar. Esto sí que es para quitarse el sombrero, o lo que hacen tantas mujeres día a día.
Menos habitual es que se produzca esta situación en el baloncesto español y, más allá de motivos personales, probablemente hay que buscar las razones en los sueldos de las jugadoras y en unas carreras que, salvo excepciones, finalizan en los 32-33 años.
En conclusión, no le demos más vueltas al ‘bombo’ de la Parker, que ni la calidad ni la condición física de Candace se va a resentir y que los amantes del baloncesto vamos a seguir disfrutando de su juego. Pero no os cortéis, espero vuestros comentarios.
Tras mucho leer sobre el tema considero que esta decisión no es de alabar ni de criticar, sino que es una ‘encrucijada’ más a la que muchas mujeres nos tenemos que enfrentar a lo largo de nuestra vida, y por muy extraño que parezca lo que digo, en su situación es más fácil de tomar.
-¿Alguien cree que a Parker la rescindirán su contrato las Sparks por este motivo?
Tal vez no podría decir lo mismo una administrativa con un contrato a fin de obra…
-¿Alguien considera que tendrá dificultades para que una vez que tenga a su retoño disponga de una persona que se ocupe del mismo cuando tiene que entrenar o viajar con su equipo?
Probablemente el propio club le ponga de manera gratuita una ‘nany’ sobradamente preparada sin necesidad de tener que recurrir a las socorridas abuelas como hace cualquier cajera…
-¿Alguien duda de que tendrá los mejores médicos, todos los medios y el proceso de recuperación más adecuado para llegar a tiempo para comenzar la temporada en la WNBA?
Sin duda jugará en verano, tal vez no esté al cien por cien en las primeras semanas pero seguro que estará a un gran nivel. Me acuerdo de las mujeres que sin acabar la cuarentena se incorporan a sus trabajos por miedo a verse en la calle o por necesidad económica…
Es posible que algunos creáis que estoy haciendo demagogia, pero he revisado webs y comentarios al respecto y me molesta que o bien se alabe esta decisión o por el contrario se la critique. No me parece especialmente valiente porque tiene todas las facilidades para tomar esa decisión vital y, obviamente, no es en absoluto criticable. Tampoco nos viene de nuevo porque antes de ella ya lo hicieron Lisa Leslie, Tina Thompson o Elena Tornikidou y todas han tenido exitosas y longevas carreras.
Una amiga me comentó este verano cómo tuvo a sus cuatro hijos mientras compaginaba el baloncesto de alto nivel, se incorporó a los entrenamientos a las dos semanas de dar a luz y daba el pecho a las criaturas minutos antes de entrenar. Esto sí que es para quitarse el sombrero, o lo que hacen tantas mujeres día a día.
Menos habitual es que se produzca esta situación en el baloncesto español y, más allá de motivos personales, probablemente hay que buscar las razones en los sueldos de las jugadoras y en unas carreras que, salvo excepciones, finalizan en los 32-33 años.
En conclusión, no le demos más vueltas al ‘bombo’ de la Parker, que ni la calidad ni la condición física de Candace se va a resentir y que los amantes del baloncesto vamos a seguir disfrutando de su juego. Pero no os cortéis, espero vuestros comentarios.
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