De vuelta de la Copa de la Reina retomo el que parecía ser un ‘blog interruptus’. Mis disculpas al respetable por ello.
Motivos o excusas para iniciar un texto puedo encontrar decenas tras un evento como el torneo copero pero me voy a quedar con una imagen y en concreto con una cara, la de Laia Palau recogiendo el título de MVP (como si fuera ‘la Ana Rosa’ anunciando un colchón os invito a repasar la galería de imágenes o incluso el video que podéis encontrar en el canal youtube de la FEB).
La base catalana quería esbozar una sonrisa pero había un par de cosas que resultaban que dicho gesto fuera forzado, por un lado, y sobre todo, el cansancio. La cara de Palau era la de alguien que se había vaciado en el campo, lo había hecho así por dos veces durante 50 minutos en menos de 24 horas, en semifinales y en la final. A la base del Ros Casares no le quedaban más piernas para defender en toda pista y recuperar, tocar o interceptar ni un balón más de los que ya había robado ese fin de semana; tampoco podía ya Palau afinar más la puntería de lo que lo había hecho anotando 18 puntos en dos encuentros – prueba de ello fue su último lanzamiento en la final, de lado a lado del tablero (es grande hasta en eso)-, ni le quedaban muelles a la jugadora catalana para capturar ni uno más de los 10 rebotes con los que se hizo, ni visión de juego para encontrar a otra compañera y sumar una asistencia más a las 6 que repartió en Zaragoza.
Sin duda que la valoración estadística global de Laia Palau fue muy inferior a la Delisha Milton, y a la de alguna que otra compañera más, pero es que todavía no hay un sistema informático que refleje el trabajo en pista, la intensidad y el no dejar hacer al rival que desplegó Palau. Pero tranquilos, que si algún día se inventa ese programa lo manejará a la perfección el gran Antonio Alcalá.
Lo dicho que la cara en este caso era el espejo del alma y esa es la que me gustaría a mí y me imagino que a muchos entrenadores ver en sus jugadoras al final de un entrenamiento o partido. Ojo, que no estoy invitando a nadie a poner a sus jugadoras a correr 2 horas, con fartlek, series de gradas y demás para ver caras de que lo han dado todo….
Por último, que no se me ha olvidado, que había dicho que había un par de cosas que hacían que la cara de Laia Palau como MVP fuera la que era, una el cansancio por haberlo dado todo, la otra, para mi gusto, cierta timidez ante un reconocimiento individual, sino echar un vistazo también a cómo intenta pasar desapercibida después de meter el triple desde medio campo sobre la bocina antes del descanso.
martes, 12 de enero de 2010
Una MVP con cara
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martes, 3 de noviembre de 2009
Aplausos y aplausos
Últimamente hay un fenómeno cada vez más extendido que es el de los aplausos dirigidos, el aplauso obligado, ése que no quieres dar pero al que te ves abocado porque tu voluntad la han comprado por un triste bocata de chóped.
Aquellos que piensen que a Naia se le ha ido la olla, es cierto, ya no rijo como antes. Los años se me echan encima, pero la prueba no la encontraréis en este post…, o sí.
Me explico. El sábado tuve la fortuna de acudir por primera vez al Pabellón Würzburg de Salamanca. Sí que había vivido la Copa de la Reina en otro escenario de esa ciudad, pero no un partido de Liga en esa cancha. El ambiente es una auténtica caldera (menudo calor que pasé en nuestro puesto de retransmisión). Pese a la tensión y emoción con la que siguen los aficionados a las suyas me encantó ver cómo reconocían el trabajo de Sancho Lyttle y Silvia Domínguez cuando fueron cambiadas en los últimos minutos por Jordi Fernández. Muchos espectadores se pusieron en pie y aplaudieron desde el corazón, por el esfuerzo realizado por las suyas.
Eso me gustó. Pero todavía me pareció más reseñable el aplauso que se llevó Lucila Pascua de los seguidores charros cuando después de estirar abandonaba la pista hacia el vestuario. Espontáneo y sincero. Enhorabuena a la afición.
Qué distinto ese aplauso al que escuchaba poco después en la habitación del hotel mientras seguía el resto de la jornada y elaboraba el MVP de la LF. Confieso señor que he pecado. Conecté la televisión y querría justificarme pero lo cierto es que puse “La noria” (necesito trabajar siempre con ‘ruido’ de fondo…-no cuela. ¿verdad?-) Y ahí empecé a escuchar otro tipo de aplausos.
Es aquel que emite el ‘Sumun aplauditor’. En una especie que se prodiga en todos los programas magazine de este país. Es aquel que da ese primer aplauso, sólo, nítido, al que posteriormente le seguirán el resto. No responde a ningún patrón, arranca a aplaudir lo mismo a un comentario machista de Jimmy Jiménez Arnau que a una reflexión filosófica del Yoyas o a una salida de tono de Maria Antonia Iglesias.
Luego están los ‘Palmerums’. En su hábitat natural de los platós de televisión, son aquellos que siguen al ‘Sumun aplauditor’, que sin criterio ni opinión propia son capaces de corear los insultos de la Esteban a su ex como las tonterías vejatorias de la Marchante. Todo por un bocata de chóped…
Qué lejos está un mundo del otro, ¿verdad? O no tanto, porque cómo me fastidian los ‘speakers’ que quieren obligarnos a animar y gritar lo que ellos creen oportuno en cada momento como si fueran un ‘Sumun aplauditor’. Quieren convertirnos en ‘Palmerums’. Personalmente prefiero que sea algo espontáneo, que surja como en el Würzburg y en tantos otros campos en los que cada uno aplaude a los suyos o a los rivales cuando quiere.
Aquellos que piensen que a Naia se le ha ido la olla, es cierto, ya no rijo como antes. Los años se me echan encima, pero la prueba no la encontraréis en este post…, o sí.
Me explico. El sábado tuve la fortuna de acudir por primera vez al Pabellón Würzburg de Salamanca. Sí que había vivido la Copa de la Reina en otro escenario de esa ciudad, pero no un partido de Liga en esa cancha. El ambiente es una auténtica caldera (menudo calor que pasé en nuestro puesto de retransmisión). Pese a la tensión y emoción con la que siguen los aficionados a las suyas me encantó ver cómo reconocían el trabajo de Sancho Lyttle y Silvia Domínguez cuando fueron cambiadas en los últimos minutos por Jordi Fernández. Muchos espectadores se pusieron en pie y aplaudieron desde el corazón, por el esfuerzo realizado por las suyas.
Eso me gustó. Pero todavía me pareció más reseñable el aplauso que se llevó Lucila Pascua de los seguidores charros cuando después de estirar abandonaba la pista hacia el vestuario. Espontáneo y sincero. Enhorabuena a la afición.
Qué distinto ese aplauso al que escuchaba poco después en la habitación del hotel mientras seguía el resto de la jornada y elaboraba el MVP de la LF. Confieso señor que he pecado. Conecté la televisión y querría justificarme pero lo cierto es que puse “La noria” (necesito trabajar siempre con ‘ruido’ de fondo…-no cuela. ¿verdad?-) Y ahí empecé a escuchar otro tipo de aplausos.
Es aquel que emite el ‘Sumun aplauditor’. En una especie que se prodiga en todos los programas magazine de este país. Es aquel que da ese primer aplauso, sólo, nítido, al que posteriormente le seguirán el resto. No responde a ningún patrón, arranca a aplaudir lo mismo a un comentario machista de Jimmy Jiménez Arnau que a una reflexión filosófica del Yoyas o a una salida de tono de Maria Antonia Iglesias.
Luego están los ‘Palmerums’. En su hábitat natural de los platós de televisión, son aquellos que siguen al ‘Sumun aplauditor’, que sin criterio ni opinión propia son capaces de corear los insultos de la Esteban a su ex como las tonterías vejatorias de la Marchante. Todo por un bocata de chóped…
Qué lejos está un mundo del otro, ¿verdad? O no tanto, porque cómo me fastidian los ‘speakers’ que quieren obligarnos a animar y gritar lo que ellos creen oportuno en cada momento como si fueran un ‘Sumun aplauditor’. Quieren convertirnos en ‘Palmerums’. Personalmente prefiero que sea algo espontáneo, que surja como en el Würzburg y en tantos otros campos en los que cada uno aplaude a los suyos o a los rivales cuando quiere.
lunes, 19 de octubre de 2009
Mucho Ruido
Vamos a hacer un ejercicio. Cerramos los ojos (a ver, esperar a que finalice la frase) y evocamos algunos de los sonidos relacionados con el baloncesto. Tomaros unos segundos. Seguro que habéis pensado en el fantástico sonido del balón atravesando la red, en los frenazos de las zapatillas sobre el parquet en los cambios de dirección de los jugadores o en el sonido del balón sobre el asfalto... Geniales, ¿verdad?
Bueno pues parece que hay gente a la que ese sonido le molesta de tal manera que ha puesto una denuncia. Sí, sí, una denuncia, estáis leyendo bien. En concreto se trata del céntrico Parque de Doña Casilda de Bilbao, que se encuentra justo detrás de la Gran Vía y los vecinos del número 38 decidieron interponer una denuncia en 2004 para que quitaran las canastas que hay en dicho parque, que se encuentran a unos metros de su fachada. Al parecer el ruido de los balones les resultaba insoportable a estos delicados vecinos.
Lo peor de todo no es la denuncia, sino la sentencia que les ha dado la razón. Mira no se trata de juzgar, que yo no he hecho la carrera judicial (es que me probé una toga y no me sienta muy bien), pero gente que vive en pisos que valen más de medio millón de euros no pueden poner unas ventanas aislantes si tanto les molesta que se boten balones en la calle. Por otro lado, yo no lo sé, pero tan insoportables son 2 decibelios más que los permitidos (el tope legal es de 40 y se hicieron mediciones que llegaban en algunos momentos a los 42).
Claro, que en la balanza está por un lado el descanso de los vecinos (que estoy a favor de que es sagrado) -que al parecer por 2 decibelios de más en algunas ocasiones no pueden descansar-, y por otro lado, que cientos de personas de diferentes edades, culturas y razas se integren, compartan hábitos saludables y practiquen deporte. Será mejor señor juez que existan problemas de racismo, obesidad, se promuevan actividades sedentarias, o que la juventud se relacione por medio del botellón en lugar que por el baloncesto o cualquier otro deporte. Demagogia barata la mía…puede, pero que le quiten las canastas del parque Doña Casilda a Bilbao es para el baloncesto como que le quiten el Guggenheim al arte.
Para esos vecinos y juez les dedico una versión modificada de la canción de Sabina (ruego me perdonen los seguidores del genial cantautor):
Bueno pues parece que hay gente a la que ese sonido le molesta de tal manera que ha puesto una denuncia. Sí, sí, una denuncia, estáis leyendo bien. En concreto se trata del céntrico Parque de Doña Casilda de Bilbao, que se encuentra justo detrás de la Gran Vía y los vecinos del número 38 decidieron interponer una denuncia en 2004 para que quitaran las canastas que hay en dicho parque, que se encuentran a unos metros de su fachada. Al parecer el ruido de los balones les resultaba insoportable a estos delicados vecinos.
Lo peor de todo no es la denuncia, sino la sentencia que les ha dado la razón. Mira no se trata de juzgar, que yo no he hecho la carrera judicial (es que me probé una toga y no me sienta muy bien), pero gente que vive en pisos que valen más de medio millón de euros no pueden poner unas ventanas aislantes si tanto les molesta que se boten balones en la calle. Por otro lado, yo no lo sé, pero tan insoportables son 2 decibelios más que los permitidos (el tope legal es de 40 y se hicieron mediciones que llegaban en algunos momentos a los 42).
Claro, que en la balanza está por un lado el descanso de los vecinos (que estoy a favor de que es sagrado) -que al parecer por 2 decibelios de más en algunas ocasiones no pueden descansar-, y por otro lado, que cientos de personas de diferentes edades, culturas y razas se integren, compartan hábitos saludables y practiquen deporte. Será mejor señor juez que existan problemas de racismo, obesidad, se promuevan actividades sedentarias, o que la juventud se relacione por medio del botellón en lugar que por el baloncesto o cualquier otro deporte. Demagogia barata la mía…puede, pero que le quiten las canastas del parque Doña Casilda a Bilbao es para el baloncesto como que le quiten el Guggenheim al arte.
Para esos vecinos y juez les dedico una versión modificada de la canción de Sabina (ruego me perdonen los seguidores del genial cantautor):
Mucho, mucho ruido,
ruido de canastas,
niños con sus ‘zapas’
que acaban de encestar,
mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
a denunciar,
tanto ruido y al final,
ruido de canastas,
niños con sus ‘zapas’
que acaban de encestar,
mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
a denunciar,
tanto ruido y al final,
nadie sin jugar.
martes, 22 de septiembre de 2009
Los ‘golden boys’ con el pijama de rayas
Parecerá que me gusta ir contracorriente…y ciertamente no pienso negarlo. Por si no me he labrado suficientes enemigos me voy a echar encima unos cuantos más criticando uno de los libros más leídos del último lustro y que más ha gustado al público en general. Pero no conforme con eso, voy a tener la poca vergüenza de establecer cierto paralelismo con nuestra selección española masculina. Advertencia:
- No continuar leyendo en caso de ser fan acérrimo de este libro.
- No continuar leyendo en caso de tener en mente leer dicho libro o ver la película.
- En caso de dudas, consulte a otros blogeros.
La primera vez que supe de la existencia de “El niño con el pijama de rayas” fue en el Eurobasket de Italia cuando todas las jugadoras de la selección “traficaban” con él –había que ponerse en lista de espera y negociar el hecho de adelantar algunas posiciones-, eso sí, siempre tras la recomendación de Lucila Pascua, la auténtica gurú literaria y lectora empedernida de la plantilla.
En Chieti no me dio tiempo pero finalmente conseguí que me regalaran un ejemplar. Ansiosa por empezar a leerlo se me quitaron las ganas en la primera página. A ver, yo no soy muy lista pero un título como “El niño con el pijama de rayas” me preveía dos situaciones, o un niño encarcelado en un país con una “ley del menor” más estricta que la española o algo relacionado con el holocausto judío. Las dudas se disiparon con la primera línea en la que se localizaba la acción en Berlin…
Bueno pues sabiendo que estábamos en la Alemania nazi, y que el niño protagonista estaba en principio de un lado de la valla y que había otro niño del otro lado, sólo quedaba saber cuándo el protagonista sería ejecutado por confusión (avisé que lo destriparía). Por la pereza que me generaba leer un libro cuyo final presuponía tardé la nada despreciable, y probablemente record Guinness, cantidad de 8 meses en terminarlo, aunque no voy a negar que por momentos me re-enganchaba.
El paralelismo de locos que propongo con la selección española es el siguiente: Antes de empezar y teniendo dos pistas como Pau Gasol recuperado y con medallas en juego, ¿alguien dudaba en que el final sería con España en lo más alto del podio?
He de reconocer que tanto favoritismo me generó cierta pereza a la hora de seguir las evoluciones españolas en las primeras fases -aunque ‘la roja’ se empeñó en ponerle cierta incertidumbre al asunto-. En ese momento a nuestros ‘golden boys’, ciertos sectores, les querían poner un traje de rayas…
Pero la calidad está ahí y llega el momento en el que la cosa se pone interesante y te enganchas de nuevo al libro y al campeonato. No hay que discutir ni el puntazo de llamar a Hitler ‘el Furias’ ni el talento de los de Scariolo, no voy a descubrir la narración sencilla del texto ni el espíritu de esta selección, así que eso hace que la emoción vuelva al lector-espectador. Pero en cuanto ves en el sexto capítulo que España pasa por encima de Lituania, el final está claro: Los “golden boys” se vuelven a vestir de oro y Bruno…
- No continuar leyendo en caso de ser fan acérrimo de este libro.
- No continuar leyendo en caso de tener en mente leer dicho libro o ver la película.
- En caso de dudas, consulte a otros blogeros.
La primera vez que supe de la existencia de “El niño con el pijama de rayas” fue en el Eurobasket de Italia cuando todas las jugadoras de la selección “traficaban” con él –había que ponerse en lista de espera y negociar el hecho de adelantar algunas posiciones-, eso sí, siempre tras la recomendación de Lucila Pascua, la auténtica gurú literaria y lectora empedernida de la plantilla.
En Chieti no me dio tiempo pero finalmente conseguí que me regalaran un ejemplar. Ansiosa por empezar a leerlo se me quitaron las ganas en la primera página. A ver, yo no soy muy lista pero un título como “El niño con el pijama de rayas” me preveía dos situaciones, o un niño encarcelado en un país con una “ley del menor” más estricta que la española o algo relacionado con el holocausto judío. Las dudas se disiparon con la primera línea en la que se localizaba la acción en Berlin…
Bueno pues sabiendo que estábamos en la Alemania nazi, y que el niño protagonista estaba en principio de un lado de la valla y que había otro niño del otro lado, sólo quedaba saber cuándo el protagonista sería ejecutado por confusión (avisé que lo destriparía). Por la pereza que me generaba leer un libro cuyo final presuponía tardé la nada despreciable, y probablemente record Guinness, cantidad de 8 meses en terminarlo, aunque no voy a negar que por momentos me re-enganchaba.
El paralelismo de locos que propongo con la selección española es el siguiente: Antes de empezar y teniendo dos pistas como Pau Gasol recuperado y con medallas en juego, ¿alguien dudaba en que el final sería con España en lo más alto del podio?
He de reconocer que tanto favoritismo me generó cierta pereza a la hora de seguir las evoluciones españolas en las primeras fases -aunque ‘la roja’ se empeñó en ponerle cierta incertidumbre al asunto-. En ese momento a nuestros ‘golden boys’, ciertos sectores, les querían poner un traje de rayas…
Pero la calidad está ahí y llega el momento en el que la cosa se pone interesante y te enganchas de nuevo al libro y al campeonato. No hay que discutir ni el puntazo de llamar a Hitler ‘el Furias’ ni el talento de los de Scariolo, no voy a descubrir la narración sencilla del texto ni el espíritu de esta selección, así que eso hace que la emoción vuelva al lector-espectador. Pero en cuanto ves en el sexto capítulo que España pasa por encima de Lituania, el final está claro: Los “golden boys” se vuelven a vestir de oro y Bruno…
domingo, 30 de agosto de 2009
‘El tomate’ en el periodismo deportivo
Me parece que me voy a meter en camisa de once varas…pero tengo que soltarlo porque si me muerdo la lengua seguro que me enveneno...
Que vaya por delante que no me siento ejemplo de nada -de hecho no aguantaría sobre mis espaldas dicha responsabilidad, sobre todo desde que estoy herniada- pero creo que en el periodismo, en concreto el deportivo, deberíamos de hacer una pequeña revisión de lo que estamos escribiendo y contando.
Esta pasada semana me emocioné al ver que una jugadora de la selección española femenina aparecía en contraportada de un periódico deportivo de tirada nacional. Es tan de agradecer cada línea que se dedica al baloncesto femenino y sus protagonistas…, más cuando aún están fuera de lo que es la temporada…
Lo cierto es que me gustó toda la entrevista, se ofreció otro perfil de la cara de la deportista, muy interesante para ser una jugadora a la que tal vez se la ha preguntado ya de casi todo…hasta que de pronto llegaron 4 preguntas que a mí, en mi combinación irrenunciable de mujer y periodista –no sé en cuál más-, me ofendieron. Os las reproduzco para comprobar si soy la única a la que le chirrían:
- Con tanto viaje ha conocido americanos, rusos, brasileños, españoles…¿Los mejores para un revolcón?
- ¿Novios de usar y tirar?
- ¿Su concepto del sexo se acerca más a lo lúdico o a lo deportivo?
- ¿Exige atletas en la cama?
Vaya, que igual estoy metiendo la pata e igual ya lo han hecho, pero ¿le preguntarían lo mismo a Juan Carlos Navarro, a Roger Federer, a Kimi Raikkonen (aquí me he venido arriba) o a Raúl? Me parece que no, y sí lo han hecho opinaría lo mismo: amarillismo innecesario en el deporte, pero lo peor de todo es que me da la sensación que se atreven más a estas cosas si la protagonista es una mujer (ojalá que esté metiendo la pata hasta el fondo, pero sinceramente lo creo así).
También en televisiones de ámbito nacional hay una cadena cuya estructura en su sección de deportes se asemeja mucho a extintos programas de crónica rosa, es más mi hermana adolescente –sin demasiados conocimientos mediáticos- lo bautizó muy acertadamente como “el tomate del deporte”. Sus ganchos son del estilo:
Que vaya por delante que no me siento ejemplo de nada -de hecho no aguantaría sobre mis espaldas dicha responsabilidad, sobre todo desde que estoy herniada- pero creo que en el periodismo, en concreto el deportivo, deberíamos de hacer una pequeña revisión de lo que estamos escribiendo y contando.
Esta pasada semana me emocioné al ver que una jugadora de la selección española femenina aparecía en contraportada de un periódico deportivo de tirada nacional. Es tan de agradecer cada línea que se dedica al baloncesto femenino y sus protagonistas…, más cuando aún están fuera de lo que es la temporada…
Lo cierto es que me gustó toda la entrevista, se ofreció otro perfil de la cara de la deportista, muy interesante para ser una jugadora a la que tal vez se la ha preguntado ya de casi todo…hasta que de pronto llegaron 4 preguntas que a mí, en mi combinación irrenunciable de mujer y periodista –no sé en cuál más-, me ofendieron. Os las reproduzco para comprobar si soy la única a la que le chirrían:
- Con tanto viaje ha conocido americanos, rusos, brasileños, españoles…¿Los mejores para un revolcón?
- ¿Novios de usar y tirar?
- ¿Su concepto del sexo se acerca más a lo lúdico o a lo deportivo?
- ¿Exige atletas en la cama?
Vaya, que igual estoy metiendo la pata e igual ya lo han hecho, pero ¿le preguntarían lo mismo a Juan Carlos Navarro, a Roger Federer, a Kimi Raikkonen (aquí me he venido arriba) o a Raúl? Me parece que no, y sí lo han hecho opinaría lo mismo: amarillismo innecesario en el deporte, pero lo peor de todo es que me da la sensación que se atreven más a estas cosas si la protagonista es una mujer (ojalá que esté metiendo la pata hasta el fondo, pero sinceramente lo creo así).
También en televisiones de ámbito nacional hay una cadena cuya estructura en su sección de deportes se asemeja mucho a extintos programas de crónica rosa, es más mi hermana adolescente –sin demasiados conocimientos mediáticos- lo bautizó muy acertadamente como “el tomate del deporte”. Sus ganchos son del estilo:
- Preguntando a un madridista: “…pero el Barça ya tiene dos títulos y no ha comenzado la Liga…”
En crónica rosa es como decirle a Belén Esteban: “…pero la Campanario ya tiene 2 hijos con Jesulín y ya le está durando el matrimonio más que a ti…” - Hacen un video anunciando: “Cesc Fábregas (capitán del Arsenal) podría volver al Barcelona (que ya tiene la mejor pareja de centrocampistas)”
En una revista de corazón es como afirmar “Jesulín (casado con la Campa) podría volver con la Esteban (que ya está casada)”
Bueno, que después de esto me he cerrado ya algunas puertas más en mi carrera periodística, y tal vez, más que revisar el periodismo que estamos haciendo en el deporte soy yo la que se tiene que actualizar…
PD: Por favor, si alguien lee este blog, participar y decirme si estoy equivocada y desactualizada.
viernes, 14 de agosto de 2009
1+1+1+1=5
Por muy estúpido que pueda parecer el título darme unos segundos para defenderme. En primer lugar, si a Fran Perea le permitimos cantar el machacón “uno más uno son siete” darme la opción de hacer esta suma, que por otro lado pone en evidencia mis problemas con las matemáticas…
Precisamente, como le leía últimamente al seleccionador Evaristo Pérez, el baloncesto no son matemáticas y no siempre 2+2 son igual a 4 y eso precisamente es lo que me salva de poder acercarme al baloncesto porque si matemáticas y baloncesto fueran de la mano, mi lamentable ‘1,5’ en selectividad en dicha asignatura me impediría pisar una cancha de baloncesto.
Más allá de taras mentales individuales, lo que Evaristo quería decir -o eso interpreto yo- , en relación a los éxitos del baloncesto femenino este verano, es que aunque se ejecute siempre la misma fórmula, el resultado no siempre lleva al podio.
Pero en este caso sí. Estos meses han puesto a España como máxima potencia europea en baloncesto femenino y sin duda mundialmente también está entre las de cabeza. Conseguirlo ha sido gracias a 4 elementos fundamentalmente, al menos, a mi modo de ver:
1 Técnicos de primer nivel. Al frente de cada selección hay cuerpos técnicos de altísimo nivel liderados por entrenadores (casi todos ellos) de Liga Femenina, curtidos en el baloncesto profesional que saben sacar un rendimiento máximo a las cualidades de sus equipos.
+1 Jugadoras competitivas. Más allá de la mayor o menor calidad y talento que ciertas generaciones puedan tener, sí que se ha conseguido que no haya ningún complejo de inferioridad ante ningún rival y que las jugadoras sean competitivas en cada partido y cada campeonato. Eso se logra en primera instancia con los Programas de Detección y Formación de Talentos en los que se seleccionan jugadoras, que entre otras cosas, tienen ya un perfil ganador, y en segunda instancia con la Comisión de Seguimiento Individualizado (CSI).
+1 Federaciones Autonómicas. La colaboración de las diferentes federaciones es fundamental sobre todo en los primeros momentos en lo que a detección de talentos se refiere.
+ 1 Clubes. El feedback durante el invierno, en plena temporada, entre los equipos en los que militan las jugadoras y los cuerpos técnicos y biomédicos de la FEB es fundamental para la evolución y conocimiento del estado de cada una de las jugadoras que se encuentran en la órbita de las diferentes selecciones.
= 5 Medallas. Las que se ha colgado España en categoría absoluta, U20, U19, U18 y U16.
Al final, 1+1+1+1=5. Pero no nos equivoquemos, el baloncesto no son matemáticas y recuerdo que con la misma fórmula el verano pasado sólo se logró una presea. Pero como diría cualquier matemático, la fórmula es buena, se ha demostrado y aunque el resultado sea 1,2,3 ó 4, considero que es la que se debe seguir utilizando.
PD: Los que sólo se hayan quedado con el dato de mis deplorables conocimientos matemáticos, apuntar en mi defensa que más merito tiene levantar en selectividad una nota como esa, porque aseguro que aprobé sin problemas…
Precisamente, como le leía últimamente al seleccionador Evaristo Pérez, el baloncesto no son matemáticas y no siempre 2+2 son igual a 4 y eso precisamente es lo que me salva de poder acercarme al baloncesto porque si matemáticas y baloncesto fueran de la mano, mi lamentable ‘1,5’ en selectividad en dicha asignatura me impediría pisar una cancha de baloncesto.
Más allá de taras mentales individuales, lo que Evaristo quería decir -o eso interpreto yo- , en relación a los éxitos del baloncesto femenino este verano, es que aunque se ejecute siempre la misma fórmula, el resultado no siempre lleva al podio.
Pero en este caso sí. Estos meses han puesto a España como máxima potencia europea en baloncesto femenino y sin duda mundialmente también está entre las de cabeza. Conseguirlo ha sido gracias a 4 elementos fundamentalmente, al menos, a mi modo de ver:
1 Técnicos de primer nivel. Al frente de cada selección hay cuerpos técnicos de altísimo nivel liderados por entrenadores (casi todos ellos) de Liga Femenina, curtidos en el baloncesto profesional que saben sacar un rendimiento máximo a las cualidades de sus equipos.
+1 Jugadoras competitivas. Más allá de la mayor o menor calidad y talento que ciertas generaciones puedan tener, sí que se ha conseguido que no haya ningún complejo de inferioridad ante ningún rival y que las jugadoras sean competitivas en cada partido y cada campeonato. Eso se logra en primera instancia con los Programas de Detección y Formación de Talentos en los que se seleccionan jugadoras, que entre otras cosas, tienen ya un perfil ganador, y en segunda instancia con la Comisión de Seguimiento Individualizado (CSI).
+1 Federaciones Autonómicas. La colaboración de las diferentes federaciones es fundamental sobre todo en los primeros momentos en lo que a detección de talentos se refiere.
+ 1 Clubes. El feedback durante el invierno, en plena temporada, entre los equipos en los que militan las jugadoras y los cuerpos técnicos y biomédicos de la FEB es fundamental para la evolución y conocimiento del estado de cada una de las jugadoras que se encuentran en la órbita de las diferentes selecciones.
= 5 Medallas. Las que se ha colgado España en categoría absoluta, U20, U19, U18 y U16.
Al final, 1+1+1+1=5. Pero no nos equivoquemos, el baloncesto no son matemáticas y recuerdo que con la misma fórmula el verano pasado sólo se logró una presea. Pero como diría cualquier matemático, la fórmula es buena, se ha demostrado y aunque el resultado sea 1,2,3 ó 4, considero que es la que se debe seguir utilizando.
PD: Los que sólo se hayan quedado con el dato de mis deplorables conocimientos matemáticos, apuntar en mi defensa que más merito tiene levantar en selectividad una nota como esa, porque aseguro que aprobé sin problemas…
domingo, 26 de julio de 2009
Las zapatillas de Ángela
En el baloncesto hay aficionados de todo tipo, hay cabida para los ocasionales, para los incondicionales, los exaltados y los discretos. Probablemente en ninguno de ellos podemos ubicar a nuestra protagonista, Ángela Molins. Todos se quedan cortos para explicar la devoción y entrega absoluta de esta gallega por el Celta Indepo. Socia del conjunto vigués desde hace más de treinta años, el club la nombró “Socia de Honor” en 2007. El motivo de tal mérito puede encontrarse en el hecho de que en dicha fecha Ángela donara a la entidad una cantidad importante de euros para según ella “ayudar al club para que fichara a Pilar Valero”, explica entre risas vergonzosas. A tal decisión Ángela no le da más relevancia de la de un gesto desinteresado para apoyar al club de sus amores.Pero Ángela ha dado al club mucho más que este cheque. Es una fija de As Travesas los días de partido pero también le gusta disfrutar de los entrenamientos durante la semana. Su cercanía con la directiva, cuerpo técnico y jugadoras es total y como muestra del cariño que le profesan todos ellos Ángela recibió el mejor regalo de cumpleaños que pudo soñar, unas zapatillas. Pero no se trata de unas zapatillas cualquiera, las playeras en cuestión tienen en la lengüeta los nombres de todas las jugadoras y técnicos del primer equipo, además del escudo del club en sus laterales. La seguidora celtiña guarda dichas zapatillas como un auténtico tesoro y casi no se las pone para evitar que se le estropeen.
Regalo merecido, sin duda para alguien que es parte de la historia y el presente del Celta. Haciendo memoria esta gallega amante del baloncesto reconoce que si tuviera que quedarse con una jugadora que haya vestido la camiseta celtiña esa es Susana García, actual entrenadora ayudante y la que fuera base del conjunto vigués durante 18 temporadas y jugadora internacional
en más de 50 ocasiones, porque “si hubiera jugado al baloncesto sería base como ella”. No sé si por peloteo, pero si tiene que elegir un técnico también se queda con el actual, Miguel Méndez, sonríe inocentemente. Hacerla elegir entre una jugadora de la actual plantilla le supone demasiado compromiso, para ella “todas son buenas” y de las que pasaron por las filas viguesas guarda un especial cariño a Mar Xantal. Si Ángela tiene que quedarse con un momento vivido con el Celta ese no es otro que la Liga lograda en 2000 ante el Gran Canaria. Ahora a Ángela sólo le queda un deseo, “que el Celta vuelva a ser campeón” y sobre todo, disfrutar mucho de sus zapatillas.PD: Esta entrevista tenía que haber salido en un medio de tirada nacional pero finalmente parece que no tienen cabida personas como Ángela... Es una pena pero desde aquí mi pequeño homenaje a las personas que día a día hacen del baloncesto femenino su ilusión.
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